COLECCIONISTA DE RECUERDOS

Las nuevas tecnologías han desplazado esta concepción del cine y de la figura del proyeccionista, pero Miguel, en su afán por perpetuarla, se dedica a adquirir, restaurar y coleccionar material cinematográfico.

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Actualmente, tiene en su haber más de 70 proyectores de cine de todas las épocas, desde la Ossa IV-C de los años 60, hasta el francés Pathé Baby de 1920 (un aparato que funciona a manivela y película de papel), además de un amplio catálogo de cartelería y un sinfín de rollos de películas, entre las que se encuentran grandes iconos de la industria cinematográfica como Ben-Hur o Miguel Strogoff.

La intención de este apasionado del celuloide es que “esto no quede en el olvido, porque no sólo son aparatos de exhibición, sino que representan una visión poética y mágica del cine”; una práctica extinta hoy en día que formó parte del progreso de la sociedad, en este caso, del mundo rural.

Sostiene que por este motivo, su gran sueño, es que todo el mundo pueda ver todo este material en algún museo, “independientemente de dónde, pero que no se pierda, porque son auténticas reliquias”.

La exposición de Trébol nació con el primer festival Luna de Cortos en 2014. Desde entonces, a lo largo de estos ocho años, ha sido uno de los atractivos de la semana de cine del Festival.

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